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A mi manerA

Por Julio A. AGUIRRE

*Flaca la caballada.
*Ni la desvelada.
*Hmmm, qué flojera.

La toma de riesgos es la piedra angular de los imperios. Estée Lauder.

Durante el debate y después del mismo, un servidor quedó en las mismas.

Lo que vimos y escuchamos no fue más que un refrito de lo que los aspirantes a gobernar el Estado de México han venido reiterando desde que iniciaron sus campañas.

Puedo decir, seguro de mis palabras, que la caballada está flaca, y que la entidad mexiquense se ve, hasta hoy, mucho estado para los contendientes. Les queda grande el caballo, y hasta lo que va de campaña, no vemos jinete ni tampoco amazona que haga trotar -cuando menos- al brioso corcel llamado Estado de México.

Lo expuesto en el primer debate no valió ni la desvelada. Esperar la terminación de la participación y aguardar a escuchar las opiniones, nos hizo cerrar la edición más tarde de lo normal.

El debate, insistimos, no valió la desvelada.

Mientras los participantes Josefina Vázquez Mota, del PAN, Delfina Gómez, de Morena, Alfredo del Mazo, PRI y coalición PVEM-PANAL-PES; Juan Zepeda, PRD, Oscar González, PT y Teresa Castell, independiente, hacían lo que podían, los bostezos de quienes vimos el debate por televisión empezaron a inundarnos.

Obviamente no hubo coherencia en la media docena que buscan arribar a la máxima silla de la “Joya de la Corona”. ¡Todos se dijeron ganadores!, ¿Ganadores de qué y por qué? El debate fue como un guisado sin sal, sin pimienta; no hubo tortillas tampoco bolillo; por cierto faltaron los “cubiertos”.

Quien escribe no ha decidido, aún, por quién votar este 4 de junio. Después del debate estamos peor que antes. De entrada diré que ninguno merece nuestro sufragio; pero como hay que sufragar lo haremos por quien, a nuestro juicio, resulta menos malo (a) en eso sí, muy parejos.

DE LO BUENO, POCO

Dejar de fumar es fácil. Yo ya dejé como 100 veces. Mark Twain.

Muchas acusaciones y pocas propuestas. Estas últimas, meros deseos cuando el cómo -harán- no va acompañado con el qué -realizarán.

Tira y agáchate y hasta para eso faltaron agallas. Sin decisión, sin ir con todo.

Ojalá hayan reservado sus “misiles políticos” para el segundo debate; ojalá nos tengan entretenidos y espanten el sueño. Que les caiga el veinte que están a punto de dirigir el Estado de México, la entidad con más de 16 millones de ciudadanos, La Joya de la Corona, la plataforma -aunque no está asegurado- para llegar a la silla presidencial; el Edoméx no es ningún municipio ni pueblo bicicletero.

En nuestra opinión no ganó ninguno de los participantes; desde nuestra perspectiva perdieron los ciudadanos, muchos se preguntan ¿y esto es lo mejorcito que tenemos en la entidad?

Josefina Vázquez Mota, candidata del Partido Acción Nacional. La de más colmillo, buscó pleito con Alfredo del Mazo y Delfina Gómez, obviamente quienes la superan en preferencia electoral. Les “pico las costillas” con temas corrupción e impunidad; uno (del Mazo), hizo intento de defensa, la otra -Delfina, de Morena- ni pío dijo. Aguas, el que calla otorga.

Alfredo del Mazo, el candidato que más partidos representa. No convenció. Le sigue faltando chispa, se le vio fuera de tiempo y varias veces le cerraron el micrófono al pasarse de tiempo. En los debates se va con todo y se deja la caballerosidad para después. Lo de él es el debate antes que el batidero; olvidó y peor, nadie le aconsejó, que en la guerra hay que ser agresivos, por no decir “cabrones”.

Delfina Gómez Álvarez, del partido Morena. No contó con quién le sopla al oído (Andrés Manuel López Obrador), no contestó la acusación insistente de Josefina sobre el descuento a trabajadores del municipio de Texcoco cuando fue alcalde. Se presentó y jugó el papel, toda la noche, de la “Cenicienta”.

Juan Zepeda Hernández, del Partido de la Revolución Democrática. Nos parecía, antes del debate, el mejor candidato con el peor partido; lamentablemente dejó ir la oportunidad de subir en las encuestas. Era suya, la tenía y la dejó ir.

Oscar González Yáñez, candidato del partido del Trabajo. Bien preparado sobre su trabajo como alcalde de Metepec. Quiso prender la mecha al prometer que de llegar a la gubernatura meterá a la cárcel al gobernador Eruviel Ávila Villegas y Enrique Peña Nieto, presidente de México por lo que han robado a la entidad.

Teresa Castell, candidata independiente. Tenía todas las de ganar y nada que perder. Sin historial político y “cola que le pisaran”; se dedicó a aplastar colas ajenas. Parecía no llevar muchos argumentos, en varias ocasiones acabó sus intervenciones antes de tiempo. “Cínicos y sinvergüenzas” les cantó a partidos y candidatos; frase sin chiste, eso lo sabemos todos.

Recordatorio para los aspirantes a gobernar. El pueblo sufre del presente y quiere soluciones para el futuro. Ustedes, candidatos, pretenden seguir viviendo del pasado.

Terminemos el comentario de hoy con la siguiente reflexión. Antes del debate teníamos dudas por quien votar. Después del debate ¡las dudas se incrementaron!

Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también ame, puedo seguir hasta el final…A mi manera.

Correo electrónico:

aguirre@8columnas.com.mx

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FUENTE:

http://8columnas.com.mx/a-mi-manera-331/