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Vivir jugando

Eduardo Santana

La Lá no duerme hace un año, admite al recibirnos. El embarazo y nacimiento de su segunda hija coincidieron con el de su segundo disco; sin embargo, las consecuencias de sus desvelos son imperceptibles debajo del humor y aquella resistencia a lo solemne que parece atravesar todo lo que hace.

Su primer disco “Rosa” fue una de las mejores cosas que le pasó a la música peruana en el 2014 y este año acaba de lanzar “Zamba puta”, una colección de 9 canciones que la consolidan como una de las voces más interesantes de la escena contemporánea.

El diario UNO conversó con ella sobre Jesús, su familia, la música, el amor, el juego y más.

— He visto a tu hija como corista en una entrevista y presentación en vivo para una página de Facebook.
— Sí, está creciendo rodeada de música. Desde la barriga, e incluso cuando nació: he cantado en el Gran Teatro Nacional, en la clausura del Festival de Cine, con la fuente rota. Llegué a casa y comenzaron las contracciones.

— Y llegó poco antes de las grabaciones del segundo disco. Al respecto, ¿cómo manejaste las expectativas (propias y ajenas) después de un primer álbum tan elogiado?
— Tu música siempre puede gustar o no gustar, pero mientras hagas algo sincero, qué más da. No digo que no me importe, digo que no hay otra realidad posible más allá de ser honesto y poner lo mejor de ti.

Y en eso también han tenido que ver mis padres. Jamás me han dicho que debía tener éxito. Siempre me han dejado libre como a un conejo en la pampa.

— El proceso de producción fue mucho más corto que el de “Rosa”.
— Sí, yo grabaría al toque siempre. Con “Rosa” me demoré porque faltaba plata para pagarles a los músicos. La próxima vez voy a grabar en mi baño, en un casete. Podemos ir pensando un floro conceptual para justificarlo (Ríe. En realidad, estuvo riendo toda la entrevista, así que este será el único paréntesis que lo detalle).

AMOR

— Muchas de tus canciones hablan de amor, pero no son románticas, incluso diría que son todo lo contrario.
— Sí, yo pienso que son chistosas y a la vez ácidas, duras.

— ¿Tú eres así también?
— Sí, me gusta mucho hacer chistes, soy bien payasa… medio cachosa.

— ¿Y qué canción es la excepción?
— Mi canción más romántica definitivamente es mi canción a Jesús. Cuando me encontré con el espíritu de Jesús sí tuve un enamoramiento loco, sin componente erótico o físico, pero sí con la dulzura, la alegría y la ternura que aparece cuando te enamoras de una persona. Y, como se trató de una locura espiritual, no tuvo límites.

— ¿Te refieres a la figura católica de Jesús, o es algo más abstracto?
— Es algo más abstracto. Creo que en el mundo espiritual no hay certezas racionales.

Las experiencias espirituales suceden en un plano de la realidad distinto al que solemos atender (porque sí creo que hay varias realidades que coexisten y de las cuales podemos ver muy poco o nada). Entonces no hay forma de contar una experiencia espiritual, no hay forma de dar garantías o alguna referencia concreta de lo que ha pasado. Es algo muy personal.

También podrías decir que soy una esquizofrénica, pero no, no tengo ese diagnóstico. Estoy bien, soy normal.

ZAMBA PUTA

— El título “Zamba puta” sienta una posición respecto a la forma en que maltratamos a la mujer.
— Quería poner sobre la mesa una reflexión acerca de algo que para nosotros es tan común como denigrar a la mujer a partir de su conducta sexual. ¿Por qué tienen que juzgar nuestra conducta sexual? ¿Quién les preguntó?

— ¿En las canciones del disco hay algo de eso?
— En varias. En algunas no es tan evidente. Te podría explicar cómo se relacionan con el tema para mí, pero prefiero que cada persona tenga la posibilidad de conectarse de una manera personal con mi música, es lindo que la hagan suya. Jamás haría una curaduría tipo galería con un texto grandazo en la puerta para explicar lo que hay adentro.

Yo quería un disco que planteara esa reflexión desde hace tiempo. Sentía, como sigo sintiendo, que las mujeres somos limitadas por la sociedad, somos castradas, sojuzgadas… Todo el tiempo se está oprimiendo nuestra potencia creativa y eso es deformante.

— Incluyes una canción en portugués.
— Uno de los hitos en mi vida fue escuchar “Aguas de marzo” por la radio junto a mi hermano. Éramos niños y, como no pasábamos de Radio Cadena y de Canal 7, esa canción parecía de otro planeta.

El bossa y la MPB marcaron mi vida musicalmente, así que busqué una manera de convertir ese cariño y aprecio en una canción, aunque no necesariamente con la dignidad de un homenaje. Es como una broma, el portugués está mal pronunciado y la letra es una payasada.

— ¿Hacer música es tu forma de seguir jugando siendo adulta?
—Sí, claro. Digo esto y pienso en mi hijo mayor que tiene 10 años y va al colegio a llenar formularios. Yo quisiera que juegue, y creo que los demás también necesitamos jugar toda la vida porque es donde ejercitamos todo nuestro potencial. Sería ideal que el oficio que escojamos sea, de alguna manera, el juego que más nos gusta.

ALGO MÁS
Los dos discos de La Lá están disponibles en todas las discotiendas y en plataformas virtuales como YouTube y Spotify. La presentación en vivo de “Zamba puta” será el 13 de mayo en Bazar, en Miraflores. Las entradas están a la venta en Atrapalo.pe.

FUENTE:

http://diariouno.pe/2017/04/17/vivir-jugando/