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Con la escritora Sandra Del Río, de cara a su participación en el Café Literario Canario

 “Nunca estoy sola cuando escribo”

 La escritora pedrense Sandra Del Río, autora de los libros ‘El mito trágico de las aspas perdidas’ (2011), ‘Alizia y el secreto del molino’ (2011), ‘La Huella inventada’ (2014) y ‘Las frutillas de Tío Pedro’ (2014), se apronta a editar un nuevo libro. Este viernes 26 será una de las protagonistas del Café Literario Canario, a desarrollarse en el Complejo Cultural Politeama. Con ella dialogó HOY CANELONES sobre libros, personajes, estilos y formas de encarar la escritura.

 ¿Con qué expectativa vive su participación en el Café Literario Canario a desarrollarse el próximo Día del Libro?

Todos los años aguardo con mucha ilusión el Día del Libro. Es un día en el que los escritores somos convocados para brindar nuestro aporte al fin que más nos gusta. Cuando recibí la invitación para integrar esta mesa de Café Literario Canario, me sentí muy honrada. El encuentro con otros escritores siempre es una instancia enriquecedora. También lo es, igual o más, con el público lector, de modo que si sumamos ambas participaciones y las congregamos en un espacio de la calidez del Complejo Cultural Politeama, solo puedo esperar una verdadera celebración.

 ¿Considera que puede hablarse, en la actualidad, de algo así como una literatura de Canelones?

Definitivamente. Uruguay es un país pequeño, con escasa población y un pequeño mercado para cualquier cosa que se desee producir… también si hablamos de libros. Sin embargo, es un país con gran cantidad de escritores y con una gran producción literaria. Somos muchos los autores canarios que, además de desarrollar un estilo propio, estamos trabajando en una literatura con raíces en el paisaje, personas y costumbres de esta división política del mapa y que, por todo ello, nos distinguimos de otros. En este sentido, podríamos hablar de una literatura de Canelones que no es la de ningún otro lugar.

 Hábleme de su proceso creativo, de su dinámica de escritura, de la forma en que se relaciona con la creación…

Tendría que contar muchas cosas, muy íntimas, para llegar a entender mis procesos creativos: cosas que tienen que ver con toda mi vida, con mi pasado, con lo vivido en el mundo compartido, con mi mundo interior, con mis vínculos, con mis sueños. Nada termina de explicarse sin toda aquella compleja trama, pero trataré de ser concisa. Creo que hay dos formas de escribir: por encargo y por pura inspiración. La primera es trabajo, carece del alma pura que contiene la número dos. La segunda es la forma de escribir que importa, aquella que nace del interés y verdadero encuentro del autor con su obra. En principio, creo que el acto de creación es fundamentalmente un acto de amor, como el de crear una vida. De allí en más, los procesos irán por carriles misteriosos y fascinantes. No creo que exista un proceso creativo único, ni siquiera para una persona, y eso es lo que lo vuelve aún más maravilloso.

En definitiva, todo depende de la inspiración, que a veces me encuentra escribiendo y a veces no. A veces aparece mientras viajo. No hay nada que me resulte más satisfactorio que escribir sentada en un medio de transporte. Desaparezco de un lugar para aparecer en uno nuevo. Al mismo momento que estoy creando, tengo la sensación de que es la actividad propia de la creación la que me lleva. Además, siento que no me desprendo totalmente del mundo real. Se supone que la actividad de escribir es una actividad solitaria, pero cuando estoy de viaje mi cuerpo físico no está en general aislado, hay más personas viajando a mi alrededor, personas conocidas y otras desconocidas que me pueden sorprender de un momento para otro, brindándome, incluso, material para mi relato. No permanezco detenida porque estoy en movimiento, yendo hacia alguna parte. Los viajes en ómnibus interdepartamentales son bastante fructíferos. Los de trenes y aviones, aún más. Claro que en esos lugares, ya sea que esté en movimiento o quieta, en tránsito o bien plantada sobre el suelo, se congregan mis experiencias anteriores, las lecturas previas y la investigación histórica, que me ha nutrido bastante, también. Nunca estoy sola cuando escribo, estoy más que nunca acompañada de todos mis personajes, de todas mis alegrías y de todos mis fantasmas.

 Sabemos que está trabajando en la edición de un nuevo libro, que viene acompañada de un corto de ficción. ¿Qué nos puede decir sobre esa obra?

‘Alaia Windfeel y el sendero infinito de bambú’ es una novela de aventuras dirigida a público juvenil y está inspirada en el sendero de cañas de la Quinta Capurro, en Santa Lucía. Luego de la primera visita que hice a ese lugar encantado, no pude más que llegar a mi casa y sentarme a escribir. Allí filmamos recientemente algunas tomas, que formarán parte del corto del que hablamos. La historia nació hace ya algún tiempo pero me he demorado en sacarla a la luz porque es mi primera novela. A pesar del tiempo que dejé pasar para su maduración, desde el primer momento, los personajes adoptaron su papel y jamás los pude cambiar ni en aspecto, ni en personalidad, ni en sus acciones, porque siempre los vi como en una realidad paralela, tal cual los había creado y no había forma de que fueran de otra. La película surgió en mi imaginación al mismo momento que la escribía, y cada vez que la leo es como volver a poner play a la misma producción cinematográfica. Quienes la leyeron desde entonces han dado cuenta de dicha solidez y finalmente hemos resuelto su publicación.

 ¿Quién es Alaia Windfeel?

Es una jovencita hermosa y valiente que regresa a su pueblo después de años para descubrir muchos secretos relacionados con su familia, pero también para abrirse a un destino maravilloso. Le tengo mucho cariño al personaje.

 ¿Cómo descubrió su vocación por la escritura?

No sé si descubrí mi vocación por la escritura… Creo que siempre formó parte de mí y que no podría vivir sin ella. Desde que aprendí a escribir, pegando fideos de letras en una hoja de garbanzo, a mis escasos dos años de edad, comencé a tomarle cariño a ese acto de unir el alma con la palabra. Con el transcurso del tiempo se ha acentuado esa conexión y se ha desarrollado y afirmado la producción.

 ¿Recuerda cuál fue su primer texto literario escrito?

No lo recuerdo, si a aquellos se les puede llamar textos literarios. Creo que tuvieron sus inicios durante los primeros años de mi adolescencia. Escribía cuentos en su mayoría de corte surrealista. Recuerdo estar muy influenciada por las vanguardias.

 ¿Qué autores siente que, de una u otra forma, han marcado su experiencia literaria?

El primer libro que produjo un cambio radical en mí fue el ‘Manifiesto dadaísta’, que leí con trece años. Cambió toda mi forma de ver el mundo y sobre todo, rompió también con mis estructuras. Seguí con el ‘Manifiesto surrealista’ y, desde entonces, me influenciaron mucho las vanguardias. Comencé a formar base con el sentido y el análisis, incluso con la psicología y la filosofía. Hasta entonces, había estado leyendo clásicos de niños y adolescentes, que por esa época eran casi totalmente de autores extranjeros, entre ellos Julio Verne y Lewis Carroll estimulaban mis fantasías, pero luego entraron en mi vida autores como Julio Cortázar, Jorge Luis Borges o Gabriel García Márquez que me llevaron por nuevos carriles. Bradbury, Asimov, más adelante Orwell, Salman Rushdie, pero también he recibido gran aporte de la psicología y filósofos como Foucault, Jean Baudrillard o Paul Virilio me han inspirado y nutrido para escribir, incluso en su estilo. La lista sería larga…

 Hay en algunos de sus textos una fuerte vocación de investigación histórica. ¿Cómo convive esa faceta con la ficción?

Debo confesar que no me atraía la historia en un principio, pero tuve un profesor en el liceo que me cautivó en su forma de contarla y, desde entonces, nació mi interés por el pasado y sus sucesos. En 2009 me uní a la Comisión de Patrimonio de Las Piedras y, desde allí, he aprendido e investigado bastante sobre la historia de mi ciudad e incluso de su conexión con otros lugares del planeta. Esto me ha enriquecido, ha fortalecido mi identidad como pedrense y se ha convertido en una fuente de inspiración y de material incluso para la ficción. La Historia alimenta las historias de ficción, lo que se puede ver también en ‘Alaia’

Ernesto Borgnino

 

 

 

 

FUENTE:

http://hoycanelones.com.uy/web/2017/05/25/con-la-escritora-sandra-del-rio-de-cara-a-su-participacion-en-el-cafe-literario-canario/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=con-la-escritora-sandra-del-rio-de-cara-a-su-participacion-en-el-cafe-literario-canario