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Crónica desde el aire: Una recorrida por la capital de la mano del Aero Club Canelones

Ruben Aroztegui, jefe de instructores de vuelo del Aero Club Canelones, chequea si todos los controladores están en orden. Lleva treinta y cinco años en el aire pero tiene la misma precaución que cuando empezó porque, según él, la confianza mata al hombre. Revisa su planilla, ajusta los cinturones, se comunica con sus compañeros y pone en marcha una de las avionetas de Aero Club. Con expectativa, lo acompaño en el asiento de al lado. A velocidad lenta, empieza mi primera experiencia por el aire.

El Aero Club Canelones ofrece cursos de piloto privado y vuelos bautismo para los que nunca se subieron a un avión. “Es una linda oportunidad para sentir el placer y la seguridad de volar”, dijo Aroztegui a HOY CANELONES sobre los vuelos bautismo. “Volando, uno está controlado por radares, tiene diferentes altitudes, caminos para tomar. Tengo unas cuantas miles de horas de vuelo y cada día me siento más seguro arriba que en tierra”, agregó.

La seguridad y el control no están solo en las altitudes y latitudes para conducir. La vista es mucho más amplia que la que se tiene al andar por tierra. En perspectiva al horizonte se siente la tranquilidad. Al mirar para abajo, se puede ver a una ciudad como Canelones entera, distinguiendo los puntos referentes de ella. El campo visual es amplio, y a medida que el avión avanza, se ven las zonas aledañas a Canelones: La Represa, Aguas Corrientes, Los Cerrillos, Santa Lucía. Se ven los autos y los camiones que pasan por la ruta y las calles. Al descender un poco, y si se afila bien la vista, se visualizan a las personas que transitan por la ciudad.

Una perspectiva del Canelones rural visto desde las alturas.

Preparación completa

El curso de piloto lleva 70 horas de clases teóricas y unas 45 de práctica. La primera parte se da dos veces por semana, con horarios a confirmar con los estudiantes. Luego de la teoría llega la hora de volar, pero para esto el alumno debe pasar por exámenes médicos como radiografía de tórax, encefalograma y controles de la vista y el oído y test psicológicos.

El aspirante a piloto deberá subir primero con sus instructores y compartir entre 15 y 25 horas de vuelo. “Después de que el estudiante maneje solo, viene la parte en la cual se vuela solo con referencias de los instrumentos, sin perspectiva visual. Esto los habilita a manejar en días nubosos o bajo lluvia. Hay otra instancia muy linda: los vuelos al interior. Visitan Florida, San José, Mercedes, Colonia, etc. Se hacen dos vuelos con instructor y dos vuelos autónomos”, señaló Aroztegui.

Los que quieran estar al frente de un comando de avión tendrán que pasar también por pruebas de manejo nocturno en el Aeropuerto Internacional de Carrasco. “De noche las referencias visuales cambian totalmente”, explicó el jefe de instructores. Los que aprueben el curso se recibirán de piloto privado, quedando habilitados para manejar aviones durante paseos, entre las pistas de los aeroclubes.

Una vista aérea de la zona de la Represa, muy cerca de la ciudad de Canelones.

Desde niño

Luis Portela tiene 19 años, se recibió hace muy poco de piloto privado y el vuelo es su vocación. “A los cuatro años me empezaron a gustar los aviones. A los 15, comencé con los vuelos bautismo y a los 18 empecé el curso”, dijo. Portela piensa seguir su formación: estudiar para piloto comercial y de línea.

Se puede acceder a los cursos desde los 16 años, con autorización de los padres para volar. A los 17, los aspirantes ya pueden tener su título de piloto. El Aero Club lleva adelante una campaña de difusión de sus cursos, recorre liceos y escuelas técnicas del Santoral y les muestra a los estudiantes la posibilidad de convertirse en pilotos.

Si bien se puede empezar a volar desde edades tempranas, no hay un límite para comenzar con los cursos. “He tenido alumnos de diferentes edades, tanto jóvenes como mayores. La premisa para la formación es que tengas ganas de volar y te sientas cómodo haciéndolo”, indicó Aroztegui.

Actualmente, la escuela de vuelo cuenta con dieciocho alumnos, quienes se encuentran en diferentes etapas del curso. Todo el interesado en participar puede comunicarse con el Aero Club Canelones, a través del teléfono 43324717.

Al poner los pies en la tierra, la avioneta vuelve a su lugar. Se queda junto a las demás aviones, guardada cuidadosamente en el hangar del Aero Club. Me despido de los instructores y vuelvo a la inseguridad del suelo.

El piloto Luis Portela y el jefe de instructores de vuelo del Aero Club Canelones, Ruben Aroztegui.

Texto y fotos: Fernando Guerrero

 

FUENTE:

http://hoycanelones.com.uy/web/2017/05/25/cronica-desde-el-aire-una-recorrida-por-la-capital-de-la-mano-del-aero-club-canelones/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=cronica-desde-el-aire-una-recorrida-por-la-capital-de-la-mano-del-aero-club-canelones