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En días de patria hablamos de patriotas

General Simón BolÍvar/ARCHIVO

Militares y civiles libraron con muchos sacrificios y amor a la patria, las batallas que nos dieron la Independencia,
en más de 14 años de guerra cruenta, además de ir por la libertad de otros pueblos

Estamos en días gloriosos para la patria. Hace poco, celebramos el 19 de abril, para conmemorar la declaración de la Independencia; luego, el 24 de junio, la Batalla de Carabobo, que nos liberó definitivamente del imperio español, y, ya está cerca, la celebración del 5 de julio, fecha magna, cuando el 5 de julio de 1811, se firmó el Acta de la Independencia de Venezuela.
De estas tres fechas, dos, son actos políticos de voluntad y coraje civil; la otra es muestra de valor con las armas de la república, a cuyo frente se encontraba el genio de su Comandante en Jefe, el Libertador Simón Bolívar, y donde patriotas como el llanero José Antonio Páez, el Negro Primero, se llenaron de gloria y Venezuela les está agradecida y les rendirá honores y homenajes eternamente.
En todos estos acontecimientos tan relevantes entre leyes, los derechos a ser libres y las armas, se movieron miles de hombres y mujeres, que con su esfuerzo, tenacidad y hasta su vida, le dieron patria a las generaciones futuras. Muchos de ellos, engrosan las filas de los desconocidos, pero ahí estuvieron.
En la vida republicana resaltamos con mucho fervor a los patriotas, que con la fuerza de su voluntad y haciendo uso de las armas, fueron creadores de la independencia de Venezuela. Nombres como Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Francisco de Miranda, José Félix Ribas, José Antonio Páez, Carlos Soublette, Antonio Mariño, Rafael Urdaneta, José Antonio Anzoátegui, el Negro Primero, Manuel Cedeño, Nicolás Briceño, Florencio O’Leary y… sería interminable la lista si nos propusiéramos rendirle homenaje y recordarlos a todos. Las hazañas son tantas y variadas, que en nada envidian a las gestas que nos presentan otros pueblos del mundo en su historia. Darío, Alejandro Magno, Gengis Kan, Julio César, etc.
Todos estos patriotas en sus luchas y heroísmos, gozan de un privilegio y virtud históricos. No realizaron sus hazañas para esclavizar y dominar o saquear a ningún pueblo. Por el contrario, lo hicieron para llevar el sueño de la libertad. Eso los diferencia y les aumenta su gloria.
Pero hay algo en lo que queremos enfatizar con nuestra apreciación, cuando pretendemos desentrañar viejas raíces, de donde viene esta formidable unidad cívico-militar, que hoy tanto debate causa, por la atípica actitud de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, FANB, que retornó a sus raíces, porque el Ejército Libertador que libró nuestra sangrienta guerra de Independencia desde 1811, tomó cuerpo cuando se decide ganar e incorporar al pueblo a la guerra. Es decir, negros, indios, mulatos, pardos, zambos. Al lado de todos estos anónimos, es necesario señalar, también la incorporación de numerosos hijos ilustres que representaban la inteligencia de la Venezuela que luchaba por liberarse del imperio español y por construir una nación soberana. Por supuesto, pertenecían al mundo de los civiles.
Revisando la actuación de muchos de ellos, encontramos que estuvieron muy junto a los hombres de los mandos militares. Incluso participaron en combates y delicadas funciones durante la guerra, hombro con hombro, con los que tenían las responsabilidades de dirigir las acciones de guerra.
Mencionaremos algunos, a manera de ilustración, pero podríamos hablar de un centenar como mínimo. Entre ellos, Cristóbal Mendoza, Miguel José Sanz, Francisco Isnardy, José María Vargas, Fermín Toro, Fernando Peñalver, Juan Antonio Domínguez Rodríguez, Antonio Muñoz Tébar, José Cortéz de Madariaga, Germán Roscio, Francisco Javier Ustáriz, Manuel Palacio Fajardo, Juan de Escalona, Baltazar Padrón, Manuel Moreno de Mendoza, Mauricio Ayala, Andrés Navarrete, López Méndez, Andrés Bello, José Rafael Revenga, Agustín Codazzi (este, aunque de origen italiano, prestó grandes servicios militares, lo mismo que O “Leary, que era irlandés, quienes oscilaron, entre sus acciones militares y las intelectuales y científicas). Telésforo de Orea, quizá el primer agente confidente ante Estados Unidos. Casi todos estos hombres sufrieron, persecución, cárcel, exilio, miseria y hasta la muerte en el campo de batalla, como es el caso de Miguel José Sanz, consejero del Generalísimo Miranda, quien perece en Urica, por cierto, donde murió el temible José Tomás Boves, el enterrador de la segunda república en 1814.
La presencia de estos venezolanos con sus capacidades intelectuales e incorporados a las luchas por la independencia de Venezuela, desde el mismo 19 de abril de 1810, para citar una fecha de referencia, fue creando grandes vínculos entre esos civiles y los militares para las batallas conjuntas que tuvieron que librar por la independencia y por la construcción de la república soñada. Allí, considero, se encuentra una de las raíces profundas de la unidad cívico-militar, que tanto le ha costado a Venezuela consolidar, y que hoy es sostén fundamental, de la Quinta República.
Por supuesto, el Libertador no se equivocó cuando dijo: “Yo temo más a la paz que a la guerra” cuando se trata de conciliar la libertad alcanzada con el orden; cuando muchos de esos venezolanos militares y civiles que lo dieron todo por la independencia, tuvieron que enfrentarse a la construcción real de la patria y emergieron las distintas visiones.

VEA/JESÚS MORENO

FUENTE:

http://www.diariovea.web.ve/?p=36981